Las redes sociales son una realidad. Casi todos los que tenemos internet, tenemos una cuenta en alguna de las redes sociales. Como afirmaba Álex de la Iglesia en la entrega de los premios Goya: “internet no es el futuro, es el presente”. Los que no tienen cuenta en las redes, son incluso admirados, algunos porque realmente se consideran adictos y ya no conciben la vida sin ellas, otros por el simple hecho de no entender cómo no tienen curiosidad.
Todos sabemos ya de los efectos adictivos de estas redes, las consecuencias negativas, y también las positivas, como la sociabilización.
Pero, ¿Qué ocurre con las parejas? Porque es “bueno” saber si el vecino se ha ido a pasear al perro (que ya ves a mí que me importa) pero, cuando se tiene tanta información sobre una persona aparecen los celos y las paranoias, casi siempre infundadas. Antes para saber qué hacía tu pareja tenías que sobornar a su mejor amigo (lo cual requería un gasto económico en cubatas importante) y las paranoias muchas veces eran dignas de telenovela latinoamericana. Ahora si ves que ha hablado con alguna chica, si todavía tiene de amiga a su ex, o si está conectado y no te habla ¡Oh Dios mío! Está raro, quiere dejarlo seguro.
Por otra parte, si dedicamos demasiado tiempo a las redes, vamos a tener una comunicación fría, y una sobreexplotación de la comunicación, es decir, cuando hablas demasiado con una persona, al final no sabes de qué hablar.
Los cotillas, y cuando digo esta palabra a todos nos viene a la mente la típica abuela de pueblo averiguando la vida de los demás, pero no, cotillas en realidad somos todos. Todos tenemos ese punto voyerista que nos conduce a saber de la vida de los demás, sobre todo si es gente que de alguna manera nos importa. Un claro ejemplo de todo ésto es la duodécima edición de Gran Hermano y el cambio de un canal respetado como era CNN + por Gran Hermano 24 horas, de lo cual sobran comentarios.
Lo que quería decir es que la redes sociales les ha alegrado la vida a los cotillas, nunca ha sido tan fácil saber de los demás. Sobretodo por ese empeño de dar datos verídicos, en teoría para que a la gente les conozca mejor, y autoidentificarse con ellos mismos. Todos sabemos lo que ocurre cuando terceras personas saben demasiado de la pareja, y se meten en ella.
Pero no todos son puntos negativos. Gracias a las redes sociales es mucho más fácil conocer a la gente, saber de ella, de sus aficiones, gustos…Antes, para conseguir el móvil de alguien, tenías que camelarte a la insoportable de su mejor amiga. Por otra parte ha facilitado que se lleven a cabo las relaciones a distancia, ya que la comunicación es más barata, rápida y eficaz. Aunque discrepo en que sea una manera de llevar un relación, al menos por mucho tiempo.
En conclusión diría que como todo en esta vida, las redes sociales tienen su punto a favor, y su punto en contra. Lo que está claro que éstas están causando divorcios por celos, muchas veces injustificados, y demasiadas relaciones fugaces. Así que plantearos mantener una relación social, ya que estaréis siendo observados por todos y sabéis, ojos que no ven, corazón que no siente. Pero ojos que creen ver demasiado, celos infundados .
jueves, 17 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
La vida es sueño
Siempre nos ha inquietado saber porqué soñamos y qué significan nuestros sueños. Existen culturas que creen que los sueños son como premoniciones, advertencias de algún peligro o mensajes de algo que sucederá en un futuro.
Sigmund Freud demostró, cuando estudió el significados de los sueños y de la mente, que el origen de todo sueño son deseos insatisfechos. “El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos”. Miguel de Cervantes. Ésto está inserido está en nuestro vocabulario, sólo hace falta recordar la famosa frase de Martin Luter King: “I have a dream” (Tengo un sueño). Según apuntaba el psicoanalista cuando dormimos descansa el “yo” que para que nos entendamos sería cómo vemos la realidad, lo que pensamos de nosotros mismos, y el que dicta nuestra forma de actuar, interviniendo en ella las normas morales y éticas de nuestra respectiva cultura. Cuando dormimos, es nuestro subconsciente quien sale a la luz, y es capaz de expresar lo que despiertos nunca haríamos. “ Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco.
Lo cierto es que no controlamos nuestra mente, y eso nos inquieta, nos alarma, incluso atormenta. Hay muchas teorías acerca del sueño, pero nadie sabe exactamente por qué soñamos. Todas las noches lo hacemos, aunque olvidamos el 90% de nuestros sueños. En los primeros 5 minutos después de despertar, olvidas la mitad de tu sueño, y al pasar tan sólo 10 minutos el 90% del sueño se ha ido.
La mayoría de los sueños están relacionados con el sexo, muchas veces simbólicamente, es obvio, son deseos reprimidos, y la sociedad en ese aspecto tiene muchos tabúes. ¿Quién no ha tenido nunca un sueño erótico? También como deseos internos se refiere a los miedos ¿Quién no ha tenido un sueño en el cuál es perseguido por algo o alguien? Además existen los sueños incongruentes, que no tienen ninguna relación lógica con la realidad, como por ejemplo ver a una mujer de 90 años embarazada.
Lo cierto es que cuando volvemos a la realidad, si conseguimos acordarnos del sueño, se produce en nosotros un sentimiento: angustía, felicidad, malestar, excitación, desconsuelo, esperanza, ilusión, miedo, pánico, extrañeza. Sea cual sea, los sueños nos indican que hay algo en nosotros que no está satisfecho, que nos causa inquietud, y aunque soñamos todos los días, es importante saber porque tenemos esa apetencia reprimida, eso entre otras cosas nos va ayudar a conocernos mejor y a vivir más felices y realizados. Otros preferirán vivir en la ignorancia, porque descubrir la relación entre la realidad y los deseos nos lleve al peor de los desconciertos. Yo soy de las que prefiero saber el porqué de las cosas, de mi vida, de mis sueños vinculados a la realidad, a veces alguno de ellos, soñados o no se cumplen, como decía Segismundo
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Sigmund Freud demostró, cuando estudió el significados de los sueños y de la mente, que el origen de todo sueño son deseos insatisfechos. “El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos”. Miguel de Cervantes. Ésto está inserido está en nuestro vocabulario, sólo hace falta recordar la famosa frase de Martin Luter King: “I have a dream” (Tengo un sueño). Según apuntaba el psicoanalista cuando dormimos descansa el “yo” que para que nos entendamos sería cómo vemos la realidad, lo que pensamos de nosotros mismos, y el que dicta nuestra forma de actuar, interviniendo en ella las normas morales y éticas de nuestra respectiva cultura. Cuando dormimos, es nuestro subconsciente quien sale a la luz, y es capaz de expresar lo que despiertos nunca haríamos. “ Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco.
Lo cierto es que no controlamos nuestra mente, y eso nos inquieta, nos alarma, incluso atormenta. Hay muchas teorías acerca del sueño, pero nadie sabe exactamente por qué soñamos. Todas las noches lo hacemos, aunque olvidamos el 90% de nuestros sueños. En los primeros 5 minutos después de despertar, olvidas la mitad de tu sueño, y al pasar tan sólo 10 minutos el 90% del sueño se ha ido.
La mayoría de los sueños están relacionados con el sexo, muchas veces simbólicamente, es obvio, son deseos reprimidos, y la sociedad en ese aspecto tiene muchos tabúes. ¿Quién no ha tenido nunca un sueño erótico? También como deseos internos se refiere a los miedos ¿Quién no ha tenido un sueño en el cuál es perseguido por algo o alguien? Además existen los sueños incongruentes, que no tienen ninguna relación lógica con la realidad, como por ejemplo ver a una mujer de 90 años embarazada.
Lo cierto es que cuando volvemos a la realidad, si conseguimos acordarnos del sueño, se produce en nosotros un sentimiento: angustía, felicidad, malestar, excitación, desconsuelo, esperanza, ilusión, miedo, pánico, extrañeza. Sea cual sea, los sueños nos indican que hay algo en nosotros que no está satisfecho, que nos causa inquietud, y aunque soñamos todos los días, es importante saber porque tenemos esa apetencia reprimida, eso entre otras cosas nos va ayudar a conocernos mejor y a vivir más felices y realizados. Otros preferirán vivir en la ignorancia, porque descubrir la relación entre la realidad y los deseos nos lleve al peor de los desconciertos. Yo soy de las que prefiero saber el porqué de las cosas, de mi vida, de mis sueños vinculados a la realidad, a veces alguno de ellos, soñados o no se cumplen, como decía Segismundo
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
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